.
.

.

Infancia trans: la hormonización a edades tempranas


“100 días para enamorarse” puso el tema de la elección de género de los chicos en primer plano, y a nivel masivo.

A tono con el resto del mundo, los argentinos vivimos enormes cambios en torno a los renovados feminismos y a la diversidad sexual. Dentro de lo que conocemos popularmente como “género” se engloban temas de un interés masivo como la interrupción voluntaria del embarazo o la violencia contra la mujer en sus múltiples formas, y otros mucho menos difundidos y más polémicos, como la hormonización temprana. Pese a que para muchos aborto e infancia trans son dos temas no estrechamente conectados, es cierto que desde organizaciones locales como Casa Fusa, se los vincula bajo rótulos del estilo “salud integral para niños y adolescentes”.

En Uruguay ya existe la posibilidad de que menores de 18 años accedan a tratamientos de cambio de sexo sin el consentimiento de sus padres, según expresó recientemente Federico Graña, director nacional de Promoción Sociocultural del Ministerio de Desarrollo Social de ese país. Semejante perspectiva despierta temores en la comunidad médica uruguaya y muchos estudiantes se agrupan para realizar inquietantes denuncias; como que los productos que Uruguay administraría a sus niños trans no estarían aprobados por la Food and Drug Administration, conocida por nosotros como FDA o 

Los jóvenes alegan, además, que existe complicidad entre los medios y un Estado que no atina a dar respuestas sólidas a interrogantes como: ¿por qué no se permite que alguien de 14 o 15 años maneje, salga solo del país o compre cerveza, pero sí que pueda aplicarse una batería farmacológica que puede perjudicar la salud?

Entre los médicos uruguayos que se han manifestado en contra Cristina Belzarena, Rosa Lang, Graciela Beriao y Patricia Bozzo elaboraron un documento que dice: “El tratamiento es irreversible si tenemos en cuenta que, en la adolescencia, para lograr el normal desarrollo se necesita de la acción de varias hormonas en un proceso complejo y delicado. Si con el tratamiento médico bloqueamos el desarrollo sexual, impedimos que estas hormonas actúen y, por lo tanto, se obstaculiza la realineación espontánea que se da en la mayoría de los casos”.

En Argentina, la hormonización en niños aún no ingresó al debate público, pero lleva un exitoso camino recorrido y es probable que vaya en camino a instalarse como un aspecto a considerar de la salud infantil. 

En octubre del año pasado el Ministerio de Salud de Buenos Aires lanzó un centro de hormonización especializado en niños trans, dentro del hospital Sor María Ludovica de La Plata. Antes, los tratamientos hormonales en niños se venían haciendo en el Hospital de Niños Pedro de Elizalde de Capital Federal. 

En nuestra provincia no se realizan este tipo de tratamientos hormonales en niños. Sí el Ministerio de Salud, Desarrollo Social y Deportes, a través del Programa de Salud Sexual y Reproductiva y conjuntamente con la Dirección de Género y Diversidad, trabaja de manera articulada en la atención y el abordaje de personas transgénero.

El porqué de la polémica  

La hormonización temprana sirve para que un niño o niña no se desarrolle de acuerdo a su sexo biológico. Debido a consecuencias prácticamente inevitables como la esterilidad, para sus detractores, califica como una forma de maltrato infantil, pero los profesionales que se hacen cargo de llevarla adelante alertan sobre los suicidios de adolescentes trans que no fueron apoyados por sus familias. Sin embargo, en contrapartida, las objeciones se multiplican: muchos especialistas insisten en que someter a un niño a riesgos inmediatos y futuros como el aumento temporal de la resistencia a la insulina o a una menor densidad ósea, que se asocia con alto riesgo de osteoporosis, se opone a la ética más elemental.

Desde la psicología, las principales impugnaciones de los profesionales críticos pasan por considerar innecesaria la definición taxativa de la sexualidad antes del desarrollo. Vestir ropa del género autopercibido o cambiarse el nombre, no sería, aseguran, problemático como hormonizar, algo que debiera decidirse en la etapa adulta. Según la revista española Endocrinología Pediátrica también hay “profesionales que afirman que el diagnóstico de disforia de género no puede ser hecho en niños ni adolescentes debido a que la identidad podría fluctuar durante la adolescencia”.

Lejos de ser una temática que se agota en algunos párrafos de un artículo periodístico, la infancia trans suscita algunas preguntas que cualquier progenitor puede hacerse: ¿es prudente dejar a los padres afuera de la decisión, delegándola a representantes elegidos por el Estado, como sucede en Uruguay? ¿Está apto cualquier chico para decidir antes de la pubertad qué condición sexual tendrá el resto de su vida? ¿Vale la pena que un niño reciba una carga tan enorme de medicación siendo físicamente sano, o sería mejor esperar?

 

Fuente: http://losandes.com.ar

Reseñas

  • Total Score 0%
User rating: 0.00% ( 0
votes )



Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *